jueves, 9 de julio de 2009

Cosa de viejos

— Hola Ani. ¿Podemos juntarnos en el café frente a mi consulta el miércoles después de la pega? Besos, chao.

Ese era el escueto mensaje de mi padre en el correo de voz de mi celular el martes. Me llamó muchísimo la atención: mi papá no es de los que les gusta sentarse a conversar un cafecito. Al contrario: su pasatiempo preferido es sentarse en el living a leer en absoluto silencio, ni siquiera escuchando música. Me acuerdo que cuando chica hacer ruido cuando mi papá leía era una sentencia segura: “ándate a la plaza”, me decía con su voz profunda. Mi mamá sólo repetía la orden y me sacaba rápidamente de la casa.

Es cierto, cuando niña le tenía miedo. Es que a mi papá en verdad no le gustan los niños (y eso que es pediatra). Pero a medida que fui creciendo y empecé a tomarle el gusto a la lectura, solía compartir esas tardes en el living con mi papá. Recuerdo que mientras él devoraba un tratado de medicina o una novela de Dumas en su sillón favorito, yo me sentaba frente a él, en el sofá, tendida de espaldas, tratando de encontrar lo que tanto podía fascinar a mi padre entre las páginas bíblicas de la edición Aguilar de Viaje al centro de la Tierra.

Aunque jamás conversábamos, algo de lo que compartíamos con mi papá nos terminó uniendo mucho más de lo que puedo entender. Cuando estoy con él no tengo por qué dar interminables explicaciones sobre mi vida o mis sentimientos: basta intercambiar unas pocas palabras para que todo el resto se entienda.

La tarde del miércoles llegué al café cinco minutos antes. Mi papá ya estaba sentado, leyendo el diario, y esperaba que le trajeran su expresso. Le di un beso y me senté.

— Hola mijita.
— Hola papá.

Pedí un mokaccino y una medialuna. Mi papá siguió leyendo hasta que terminó el artículo; luego dobló cuidadosamente el diario. Cuando nos sirvieron, finalmente me habló.

— Tu mamá está sentida contigo.
— Ah. Me imaginé.

Típico de ella: una semana sin llamarla y ya se pone a reclamar que nadie la quiere, que sus hijos la abandonaron, que se va a morir sola y otra sarta de tonteras.

—Bueno, este domingo obvio que iré: es su cumpleaños y si no voy no me lo perdonaría… ni ella ni yo.

Mi papá asintió. Ambos sabíamos que bastaba eso para que mi mamá me perdonara. Le llevaría un ramo de flores, un regalo y anécdotas escogidas para evitar polémica; soportaría durante unas horas a mi cuñada con sus azucarados comentarios sobre lo hermoso que es criar niños... Mientras mi papá se reiría discretamente.

— Y tú... —tenía problemas para encontrar las palabras adecuadas para la pregunta— ¿Estás bien?
— Sí. Estoy saliendo con alguien.
— Ah.
— Más maduro.
— Ajá.
— Pero no es nada muy serio. Creo.

Se terminó el café en silencio. Yo ataqué mi medialuna. Después de un rato, agregó:

— Lo que importa es que estés bien: el resto hay que tomárselo con calma; no hay nada tan urgente.

Tres oraciones. Eso era mucho para mi papá. De hecho fue tanto, que no pronunció ni una sola palabra hasta que pidió la cuenta. Quise pagar mi parte, pero él se negó a aceptarlo.

— Nos vemos el domingo entonces.
— Te quiero papá.

Sonrió levemente, me abrazó y nos separamos.

18 comentarios:

J.Carlos dijo...

Hola Anaís, no hacen falta muchas palabras para comunicarse, a veces unas pocas y un silencio compartido, pueden comunicar más que un parloteo interminable.
Yo perdí a mi padre muy joven, con veintidos años, le idolatraba y lo sigo haciéndo, por eso me das mucha envidia, estate con él todo lo que puedas y desmuéstrale lo que le quieres.
Cuídate mucho, hasta pronto.
Un abrazo

★Beetlejuice Girl★ dijo...

de pocas palabra sel hombre no??bastante simple y concreto el dialogo.. de esos me gustan... esos en los que se conocen tanto que se da lo justo y necesario.. ni de mas ni de menos y basta una mirada para entenderse...
Espero que te sea leve el domingo festivo con los crios.. jaja.. a ver si la tia muestra mas entusiasmo.. jeje
besitos anais..
por cierto.. cual encarguito?

Polin dijo...

me impactó que fuera pediatra y no le gustara los niños, es como ser mecánico y que no te gusten los autos..mmm extraño.
al parecer él es el nexo entre tú y tu mamá...ojalá ya no esté más sentida contigo.

Anaís Sandiego dijo...

J. Carlos: a veces uno piensa que tener a sus padres vivos es algo natural y no le toma el peso de lo maravilloso que es. Un abrazo.

Beetlejuice Girl: jeje... yo también lo espero. Pero mujer, si te dejé este encargo: http://anais-sandiego.blogspot.com/2009/07/7-cosas-que-amo-de-mi.html

Polin: no es uq eno le gusten, es que no los soporta mucho cuando se ponen malcriados o chillones. Igual siempre fue más tolerante con sus pacientes que con sus hijos :P

Francisca dijo...

que tierno :)
Hay personas con las que no hay que se loro, y funciona muy bien :D
Me gustò tu firma :D

Michelle dijo...

mi padre tb es medico es mas todo el mundo cree que es pediatra (hasta los otros medicos se confunden, dicen que la experiencia dice mas que titulos) y bueno en mis pocos tiempos a solas con el (como medico llega a las 11 pm y siempre esta mi mama), nuestras conversaciones son simple, pero por alguna razon... siento que es lo unico que basta..

adore la firma que tienes =)
besos!

Mari Carmen dijo...

Bueno, pues ya has intercambiado muchas palabras con él, yo no suelo llegar a tanto, no sólo porque estamos lejos, viviendo en ciudades distintas, sino porque cuando estoy en su casa es como si nada tuviéramos que decirnos, ya que con quien más hablo es con mi madre, y él suelo estar siempre presente. Lo que él quiere, como tu padre, es que esté bien :)

Un abrazo

Mamba Negra dijo...

ya me gustaría a mi tener esa relación con mi padre, nosotros aunque nos tiremos horas hablando no nos entendemos...
besotes

Anaís Sandiego dijo...

Francisca: así es, con ellas se da ese slencio que no es incómodo. La firma quedó bonita ¿no? :) jeje, gracias y un beso.

Michelle: son gente especial que ve y transmite más allá de las palabras. Un abrazo.

Mari Carmen: ese es un silencio distinto y un poco doloroso, ¿no? Ojalá nunca nos separaran esas distancias de los que amamos. Un abrazo

Mamba Negra: me pasa un poco eso con mi madre, hablamos horas para terminar igual. Saludos.

Moni dijo...

Anais se denota de tus palabras que tienes una bella relación con tu padre, a veces ante ellos nos da como apuro hablar de nosotros mismos y a veces ellos con un simple comentario saben cómo estamos y que decirnos...

Me encanta como consigues en tu diario explicar situaciones cosas que te pasan .. con una maravillosa sencillez parece que te estoy leyendo e imaginando la situación.

Un beso lleno de color bella!!

J.Carlos dijo...

Hola Anaís, te dejo esta información sobre Neil Diamond, por si no pasas por mi blog.
Neil Diamond es un músico para profundizar en el, te recomendaría canciones como: "Song, song blue", "Love on the rocks", "Hello again", "America", etc..., en youtube las puedes encontrar todas.
Buen fin de semana.
Un abrazo

Lágrima Perpetúa dijo...

Adoro a esas personas concretas, de pocas palabras, las que no se andan con rodeos, es un dicha que tengas es respaldo de él.
Saludos!

nadasepierde dijo...

A veces no es que no quieren hablar, es que no pueden! Pero eso no significa que no te ame mas que a nadie en el mundo.
Beso

Anaís Sandiego dijo...

Moni: gracias por tu comentario y qué bueno que te guste, lo hago lo mejor que puedo. Un gran abrazo.

J.Carlos: ¡gracias! después los veo y te comento con más propiedad... jeje :)

Lágrima: sí, tener una en la vida es como tener un faro. Saludos.

Nadasepierde: en realidad creo que es la manera de ser de mi papá, pero él es feliz así y yo también. Besos.

La Ex dijo...

Qué adorable tu papá.
Y olvidé comentarte en tu entrada sobre tus sobrinos que algo me huele a que tu cuñada es Opus Dei.
Como decían las abuelitas: que Diosito me mande un marido y me aleje de los sobrinos!

Saludos

★Beetlejuice Girl★ dijo...

ay anais!! reci leo ese post.. me lo saltie aun no se porque.. creo que pense que el actualizado era directamente el de los hijos en almibar.. jaja... =P bueno.. okas.. el proximo post va a ser de eso.. de las siete cosas que amo de mi.. asi cumplo con el encarguito..

Laura dijo...

Entiendo eso de que siendo pediatra no te tuviera paciencia. Es un poco lo que le pasaba a mi mamá con nosotros, siendo profesora. Todo el día con chiquillos traviesos y llorones, para llegar a la casa y encontrarse con nosotras peleando... uff, santa mi madre que no nos metió en una bolsa y nos lanzó a un río.

Pero esas tres frases dicen tanto, que en serio, para tu situación creo que ha sido el mejor comentarista/consejero/oreja.
Que suerte la tuya tener a un papá así.

Abrazos!

Anaís Sandiego dijo...

La Ex: no sé si es adorable la palabra exacta, pero lo entiendo y sí, mi papá es genial. Y con respecto a mi cuñada... jeje, no sé si es para tanto, pero sí es bastante católica.

Beetlejuice Girl: jeje, no te preocupes, espero leerlo. Un beso.

Laura: sí, pasa. Es como el dicho "en casa de herrero, cuchillo de palo". Gracias por comentar.

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