viernes, 5 de junio de 2009

El teléfono es mi enemigo

Viernes en la noche. Estaba echada en la cama esperando que suene el celular. Simón siempre me llamaba los viernes en la tarde para decirme que no hiciera planes para el fin de semana, porque iba a pasar por el departamento para raptarme. Pero pasaron las noticias y el celular seguía mudo.

No es que esté esperando que me invite a algún lado para reconciliarnos, no soy tan patética. Quiero que me llame para darme una explicación, quizás pedirme perdón, y cuando lo haga lo voy a mandar a la mierda.

De pronto comenzó a sonar el teléfono fijo. ¿Sería Simón? Quizás me llamaba a la casa primero, para ver si estaba aquí. “No le voy a contestar al tiro”, pensé. “Voy a dejar que suene unas tres o cuatro veces antes: no le voy a dar el gusto de mostrarle que estaba esperando su llamado”. Me paré, fui tranquilamente junto a la mesita del teléfono, esperé cuatro rings y tomé el auricular.

—¿Aló?

Levanté justo para oír que alguien colgaba al otro lado. Quería romperme la cabeza con el teléfono por no haberlo levantado un ring antes. Con los nervios de punta, me eché de nuevo en la cama. No alcancé a relajarme cuando empezó a sonar el teléfono otra vez. Corrí y lo levanté antes de que sonara el segundo ring.

—¿Aló? —estaba visiblemente agitada.
—Buenas noches —me respondió una voz masculina—, ¿hablo con Anaís Sandiego?
—Con ella —traté de reconocer la voz—. ¿Y tú eres...?
—Raimundo Fernández, de Compañía Telefónica. Estoy ofreciendo una excelente promoción de telefonía más banda ancha. Dígame señora, ¿usted tiene computador?
—Sí, claro.
—Se nota que usted es una ejecutiva joven, emprendedora, que necesita de una conexión a Internet rápida y segura, y Compañía Telf...
—Oye, ¿me estás llamando a las nueve y tanto de la noche de un viernes para venderme cosas?
—No vendo, señorita: estoy ofreciendo un producto.
—Mira, lo que sea. Dile a tu jefe que no sea idiota, que los deje salir temprano alguna vez. Vayan a ver las noticias a la casa, salgan en la noche... ¿Quién va a querer comprarle porquerías un viernes en la noche?
—Yo no creo...
—Chao Raimundo. Que te vaya bien.

Y colgué. Luego me eché de nuevo en la cama, esperando el maldito llamado. Me estaba sintiendo ridícula: horas echada en la cama, esperando que me llamara alguien con quien no quería hablar. Así es que encendí la tele y me puse a ver el tiempo.

De pronto me despertó el celular vibrando en la mano. Contesté sin tener mucha idea de dónde estaba, qué estaba haciendo o qué programa había estado viendo antes de quedarme dormida.

— ¿Anaís?
— ¿Sí? ¿Qué?
— ¿Estabas durmiendo?
— No... Estaba viendo tele. ¿Angie?
— ¿Estabas viendo tele? ¿Un viernes en la noche? Vamos, Anaís. Estoy con Andrea y Enzo en un pub de Provi. ¿Te tinca si te unes a nosotros?

Por supuesto que dije que sí. Entre pasarla bien con los amigos de la pega y esperar la llamada de Simón...

Pero, ¿y si me llama después?

12 comentarios:

Flor. dijo...

Esas ganas de mandarle a la mierda podrían ser por algo que nada tiene que ver con la primera opción...

¿Me equivoco?

¡Un beso!

Mari Carmen dijo...

A veces, Anaís, se nos pasa la vida esperando una llamada que no va a llegar (y que, en realidad, si lo pensamos friamente, ni falta que nos hace). Mientras tanto..., esperando, desperdiciamos un tiempo que no tenemos :) No esperes. Que sean ellos los que te esperen a ti :)

Buen sábado.

J.Carlos dijo...

Haces lo propio, tu sal de casa y diviértete, no vas a ordenar tu tiempo en función de que ese impresentable te llame o no.
Para mandarle a la mierda, tienes tiempo, si llama y no estás, que vuelva a llamar que ya sabe el número.
Disfruta de la vida que son cuatro días y de ellos,dos nublados.
Cuidate mucho, hasta pronto.
Saludos

Anaís Sandiego dijo...

Flor: es que en realidad Simón me produce un sentimiento muy ambiguo, entre ganas de mandarlo a la mierda, pero que después vuelva a mi lado. ¿Quién me entiende?

Mari Carmen: eso es lo que me faltó anoche, pensarlo fríamente. Me siento tan avergonzada de mí misma. Gracias por el consejo Mari Carmen :)

J. Carlos: “Disfruta de la vida que son cuatro días y de ellos, dos nublados”... me encantó esa frase. La voy a anota ¡ya! A ver si hace mella en esta cabezota un poco dura.
Gracias por leer siempre a esta bruta (porque así me siento hoy). Un beso.

Selene Emireth dijo...

Porque no lo buscas en lugar de estar viviendo asi de intranquila,,, yo no esperaria un viernes en la noche y menos una llamada,,, habla con el, queden en algo, pero se feliz si?

Atte. Selene

webero dijo...

"Simón me produce un sentimiento muy ambiguo, entre ganas de mandarlo a la mierda, pero que después vuelva a mi lado."

quizas el sepa eso,,, y por eso llama y luego se desaparece,,, quizas crea q quieras verlo, aunq no lo demuestres,, quien sabe,,

buen fin d semana,,,

saludos,,,

Anaís Sandiego dijo...

Selene: me encantaría, pero no me responde... en todo caso ya hice algo: le mandé un mensaje (aunque no sé qué tan bueno haya sido eso).

Webero: puede ser. Quizás le pasa lo mismo que a tu chica, y se hace el interesante para que uno le preste más atención.

Lágrima Perpetúa dijo...

A mi me late que esperabas a que te convenciera....
pero que bueno que finalmente saliste a divertirte!
Saludos

Moni dijo...

Anaçis yo por lo menos claro que te entiendo..esa sensación horrible de que suene el teléfono de que el tiempo pasa y ahí estás mirando ese aparato y esperando..pero no suena y crece tu angustia, sabes que lo mejor es que no llame, y que se vaya a la mierda pero..en el fondo sientes rabia de que no lo haga, no sabes si hacerlo tú, piensas en mil maneras para captar su atención sin que parezca que estás haciendo eso, y mientras te intentas convencer pero porqué hago esto si no lo merece....
En fín..a veces tenemos que conseguir hacer que eso pase, que se nos quiten esas ganas, porque sufrimos, y encima luego nos sentimos rídiculas pro haber sucumbido a mandarle un mens, por haberlo llamado..
En estas situaciones es bueno que el orgullo nos ayude a no caer...aunque es difícil...y lo entinedo, creeme.
Asi que intentalo guapa, aunque cueste.

Un besoooooo

Anaís Sandiego dijo...

Lagrima Perpetua: si, supongo que eso es lo que buscaba (busco!).

Moni: ¡sí! Es excatamente eso, Moni. Me entendiste a la perfección. Y lo del orgullo, pues claro que está ahí siempre y cuando no se interponga el maldito alcohol...

Blanky dijo...

Anaís, ese orgullo loco y un poco bipolar que a veces tenemos, nos hacen actuar incluso de una manera que ni conocemos, solo que no vivas en la "paranoia" de esperar, siempre me pasa, que cuando con ansias espero algo, (lo que sea) más lento corre el tiempo, disfruta con tus amistades, sale, diviertete, o simplemente ve una buena peli no lose.. de a poco ese Simón sera un bisarro recuerdo sin orgullo que te hara estar en paz...
asi lo espero Un gran abrazooo!!1

tween dijo...

Cuántas veces patéticamente me quedé en mi casa esperando que alguien se "conectara" a messenger, o que me llamara...y esa satisfacción incomparable cuando llama...pf...jajajaa
Llegué gracias a un amigo a tu blog y realmente encuentro que sabes expresar muy bien las sensaciones que producen cierto tipo de cosas. Por lo menos me llegaron varios palos leyendote. :P
ojalá estés bien =) saludos!

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