jueves, 4 de junio de 2009

Némesis

Cada vez que me la topo en un pasillo o coincidimos en el ascensor no puedo evitar que cierta palabra invada mi mente: “Némesis”. Es Catalina, ex compañera de colegio, ex compañera de universidad y actualmente compañera de trabajo.

En el colegio, ella era la alumna perfecta, el prodigio, la que sin ningún esfuerzo lograba el primer puesto año tras año. Yo siempre pertenecí al grupo de los que se mataban estudiando para aspirar al 6,5, aquellos que les va bien, pero que se tienen que sacar la mugre para conseguirlo. Lo peor de todo, es que Némesis es igual en todos los aspectos de su vida. Y yo también.

Pareciera que todo le resultara fácil. En la universidad se jactaba de que contadas veces tuvo que pasarse la noche en vela estudiando. No carreteaba mucho no porque no tuviera tiempo, sino porque siempre tenía mil cosas que hacer: talleres de lo que viniera, juntas con otros amigos y, posiblemente, carretes mejores. Aún así es probable que la conocieran más a ella que a mí, que siempre traté de asistir a cuanto evento, carrete y junta se hiciera.

Cuando egresé y entré de practicante a la empresa en la que actualmente trabajo pensé que, salvo alguna junta de ex compañeros de la universidad o relaciones con gente del medio laboral, no volvería a topármela otra vez. Nunca más en la vida compartiríamos el mismo aire por más de 60 minutos. Pero la vida se encargó de demostrarme lo contrario.

Hace 2 años justos, un día que parecía ser bueno hasta ese momento, mi jefe me llamó a su despacho y me preguntó “¿conoces a Catalina F? Parece que es muy buena, me han contado que en sólo un poco más de un año se ha ganado los mejores contratos de publicidad. Creo que deberíamos traerla ¿qué dices Anaís?”.

Traté de disimular mi cara de ‘oh, no, Dios mío, ¿por qué a mi?’, pero lo hice tan mal que mi jefe pensó que estaba feliz con su decisión de contratar a Catalina. De esta manera, ella entró nuevamente en mi vida y no tiene trazas de querer salir.

Así fue también como me enteré que está felizmente casada, aunque parece que su marido no puede decir lo mismo. Según he averiguado en estos casi 2 años que llevamos compartiendo en el trabajo, él es un tipo buenísimo que la deja hacer y deshacer. No tiene perros porque son sucios, no tiene gatos porque le dan alergia y no tiene hijos porque primero quiere desarrollarse profesionalmente.

Como si eso fuera poco, desde que llegó a la empresa le asignan a ella los mejores clientes, en cambio que a mi, que llegué de practicante hace mucho más tiempo que ella, me dan los que Némesis “no tiene tiempo de atender, pero son igual de importantes para nuestra empresa, Anaís”. Arghhhh.

No, no la odio. Peor que eso la envidio. Siento que ella vive en el universo paralelo donde yo debería vivir: tiene la casa perfecta, el marido con el que yo debería estar casada y los clientes que yo debería tener en carpeta. Es todo lo que yo no soy y a veces pienso que jamás seré. Es mi Némesis.

27 comentarios:

Lágrima Perpetúa dijo...

A veces, cuando te leo, siento que estoy leyendo mi propia mente, es realmente un coincidencia curiosa, las cosas que dices y cómo las dices a veces las quiero gritar, otras escribir pero no me salen como a ti jeje
Tengo mi propia Némesis, muy parecida a la tuya por cierto, pero creo que he aprendido a soportarla más últimamente, ella tiene todo lo que yo deseo, pero me he dado cuenta que ella también desea algunas cosas que yo tengo.

Así de insatisfechas las cosas...

Saludos!

Steki dijo...

Te dejo un beso, Anaís.
Gracias por pasar por mi blog.
STEKI.

J.Carlos dijo...

Muchas veces las apariencias engañan, igual esa vida que te parece tan perfecta, tiene más agujeros que un colador.
Entiendo que te moleste que se lleve los mejores clientes, pero del resto de su vida con la super casa y el marido domesticado, sus alergias y sus fobias, quizás sea una completa infeliz, con la vida vacía por completo.
A lo mejor ella tendría que envidiarte a ti, cosas tuyas que no valoras y que ella no tiene.
Cuidaté mucho, hasta pronto.
Saludos

SRTA TEMPLARIA dijo...

Siempre en la casa del vecino el pasto es mas verde jejejee

Yo croe que todos tenemos nuestra propia Némesis y como dice Liz es grato encontraarno que a veces ellas desean lo que nosotras tenemos..eso si q me sube el ánimo..

Gracias por tu opinión en mi blog, te agradezco la sinceridad.

Un beso
PAU

Blanky dijo...

mm noseee.., a veces es "natural" querer tener algo que otros tienen o bien creer (algunas veces) que la vida es unjusta, pero nadie ojo NADIE asegura la perfección en esa vida, o lo errado en la tuya...
niña relax!!!
relax!!!!
un abrazo grande!!

Anaís Sandiego dijo...

Lágrima Perpetua: yo creo que todos tenemos nuestra Némesis, sólo que a algunos se nos hace demasiado evidente... jeje. ¡Saludos!

Steki: y gracias por pasar por el mío. Que estés bien.

J. Carlos: supongo que todos tenemos carencias que nos parecen que otros las resuelven mejor. Lo que me da rabia de la Cata es que yo creo que ni siquiera me ve, apenas sabe que existo y posiblemente le importe un comino lo que pienso. En el fondo, la Catalina “Némesis” sólo existe en mi mente.
Gracias por pasar J. Carlos, un gran abrazo.

Pau: pero lo agradable por último sería competir, pero mi Némesis ni siquiera sabe que existo.
Me gustó mucho el tema de tu última entrada, ojalá la gente discriminara menos y viviera más. Saludos.

Blanky: en el fondo es como un juego de niños, yo lo sé y la mayoría del tiempo lo tomo así. Aunque algunas veces sé que se me pasa la mano... jajajaja. ¡Abrazos Blanky!

A todo esto, ¿les gustan los pequeños arreglines que estoy probando en el blog?

Loren@ dijo...

alomejor ya se te atreveso q años!! uta cay, pero mira Anaís, si dejas q entre a tu vida sera un caos, mejor mira a tu alrededor, siempre nos quejamos, pero te apuesto que has logrado mucho y te aseguro que lo q tu tienes otro mas lo desea es un circulo vicioso, mira y te daras cuenta de lo q has logrado ha sido con tu perseverancia y esfuerzo! (y te apuesto q te aburriria un esposo asi jeje)
cariños!!!

Nina Giordano dijo...

me encantaría encontrar a mi némesis... si hasta Maggie Simpsons tiene uno!!!

Siempre Yop, Bárbara para los amigos dijo...

nena creeme hay cosas mas importantes en que concentrarse y ojo que las vidas perfectas a ojos de los demas la mayoria de las veces arrastran mochilas muy pesadas,te lo confiesa una ferretera,no te desgastes en envidiar a otro,construye con fuerza lo que tu realmente anhelas,un abrazo

Mely dijo...

Nooo, maldita sea la envidia! Creo que una sola vez en mi vida envidié a alguien con muchas ganas (no podía ni acercarme a esa persona), pero mi orgullo no permitió que pusiera a alguien más arriba que yo xD

Siempre va a existir gente más top, a la que la ropa le queda mejor, que se ve genial incluso en las mañanas y que tienen todo en la vida. ¡Pero imagina cuando deban enfrentar un "fracaso"!

Y si lo enfrentan bien, sinceramente... ¿a quién le importa?

Me gusta tu blog, saludos =)

Claudia Canifru dijo...

Encuentro que la envidia es una de las PEORES compañeras que una puede tener en la vida, en serio, porque va de la mano con la amargura, y eso si que es penca.

En mi casa siempre me enseñaron a competir conmigo misma nomás. Aparte que de competitiva no tengo nada, pero si alguien tiene una vida que podría parecer "mejor" que la mía, me alegro sinceramente por esa persona.

Muchos saludos.

Mari Carmen dijo...

Anaís, yo creo que nadie debería envidiar a nadie. Siempre habrá alguien que, en algunas cosas, sea mejor que nosotros, y otros serán peores. Eso me decía mi abuela materna, aunque no hacía falta que me lo dijera porque yo ya lo sabía. Por eso nunca envidio a nadie. Cada uno tiene sus cosas, buenas o malas. Y cada uno sabe lo que se cuece realmente en su vida, y créeme, a veces no son tan maravillosas como pudiera parecer.

Saludos :)

Anaís Sandiego dijo...

Loren@: hace rato que está en mi vida, pero es más que nada un juego. Sé que tengo cosas valiosísimas también a mi alrededor y tienes razón, probablemente con un marido así no aguantaría mucho... jajajaja. Cariños.

Nina: jajajajaja... tiene su parte graciosa el asunto, es cierto, no cualquiera tiene Némesis.

Bárbara: gracias por tu consejo, Bárbara, la verdad, como decía antes, la mayoría de las veces no me desgasto y lo tomo como algo lúdico. Quizás tenga que ver con que soy una persona muy competitiva que necesita tener otro caballo corriendo al lado... jeje. Abrazos.

Mely: más arriba que yo ¡jamás! Es la antagonista, pero yo sigo siendo la heroína... jajajaja. Es cierto lo que dices Mely, para gente tan perfecta enfrentar un fracaso debe ser mucho peor. Buena reflexión y muchas gracias por leerme. Saludos.

Claudia: yo soy de la idea de que siempre va a existir algo de envidia en las personas, sólo que algunas la llevan mejor. Para mi asumir a mi Némesis es una manera de llevarla porque, como dije, me confieso muy competitiva. Gracias por pasar :)

Mari Carmen: para mi eso es lo ideal, pero cada vez me doy cuenta que estoy más lejos de los ideales y la perfección. No sé si tampoco quiera ser así, quiero ser feliz siendo la imperfecta Anaís que soy. Gracias por visitarme, un beso.

Honeyinyourcoffe.- dijo...

es díficil eso de controlar la envidia que se puede llegar a sentir. Tampoco es una evidia 'tan mala', quizás llega al parámetro de lo normal. Es inevitable como humanos no sentir envidia aveces porotras personas, como que uno siente que te dejan practicamente las 'sobras' mientras al del lado le dan lo mejor... pero creo que simplemente se debe destacar en lo que uno tiene y así ir brillando de apoco... quién sabe se da vuelta el papel?

Espérame en Siberia dijo...

Sí, claro. Yo no creo que la vida sea una batalla o una guerra. Al contrario.
Pasa que el camino es una serie de pérdidas y de ganancias; una serie de alternancias.
Si no conocemos la felicidad, no sabremos qué es el dolor. Etcétera, etcétera.

Un abrazo inmenso :)

Katie dijo...

Hola! Primero, gracias por pasar por mi blog, fue una agradable sorpresa encontrar el primer comentario en él. :)
Pucha, no conozco la envidia, creo... conozco esa sensación de "qué ganas que a mí TAMBIÉN me pasara"... pero no sé si califica como envidia? Capaz que sí... XD
Yo creo que es una lata que una persona opaque al resto, por muy buena que sea. No sé si ella es más feliz o menos feliz por ocupar el puesto que ocupa, quién sabe, en realidad no importa, tampoco puede evitar ser cómo es, no le des muchas vueltas a eso porque en el fondo no es culpa de ella que tus jefes decidan poner "todos los huevos en la misma canasta"... el error creo yo, está en ellos. No te queda nada más que seguir haciendo bien tu pega, intentando no compararte con nadie.
Nos leemos! :)

Sandra dijo...

La envidia corrompe el alma y no te deja ver más allá de lo que TU misma quieres ver.

Observa lo que ha sido tu vida y de seguro que no tiene nada que envidiar la de tu Némesis, pero tu quieres creer que si.

Miremos hacia dentro y no hacia afuera.

Ademas no puedes estar nunca segura de que su vida sea mejor que la suya porque no has estado en sus zapatos, solo has visto lo que ella ha querido que todos vean.

Tu vida es lo que tu quieres que sea.

Cariños

Sandra

Anaís Sandiego dijo...

Hoyinyourcofee: creo que le diste en el clavo. Muchas gracias por tu comentario.

Espérame en Siberia: y esa alternancia debe existir para que valoremos los momentos de felicidad. Abrazos.

Katie: yo soy de la idea de que todos alguna vez hemos sentido envidia, lo que pasa es que esta sociedad nos ha enseñado que es mala y hay que negarla a como dé lugar. Gracias por tus palabras Katie.

Sandra: es cierto, mi primera competidora soy yo. Pero, igual que en los 100 metros planos, no puedo evitar mirar para el lado en los últimos metros... jeje. Cariños.

Karenvon dijo...

Me sonó parecido a una película que vi... y que no me gusto porque la protagonista terminaba medio rayada por envidiar tanto la vida de la otra.... y sabes ¿? la vida de ella al final no era tan perfecta... y la de la protagonista termino siendo peor

Abrazos y empieza a mirar tu vida, te apuesto que es 100 veces mejor que la que tienen otros...


Saludos!

Anaís Sandiego dijo...

Karenvon: Némesis es parte de mi vida también. Mi vida es mejor y peor que la de otros en muchos sentidos. Peor eso no es lo importante, lo importante es que pese a todo me gusta vivirla (por lo menos la mayoría del tiempo). Saludos.

Laura Virtual dijo...

Chuta... no he tenido esa experiencia... un nemesis... se ve intensa pero no la envidio, jaja.

Creo que todos deseamos cosas que tiene otros y otros cosas que nosotros tenemos, porque sencillamente, nunca se tiene todo.

Pero creo que es malo para uno amargarse por eso, una lata.

Un abrazo

Anaís Sandiego dijo...

Laura Virtual: creo que pocas veces he llegado al grado de amargarme, la mayoría del tiempo es competencia contra mi misma por ser mejor... y también para ganarle a Némesis. Obvio. Saludos.

Selene Emireth dijo...

Jajajaja, en mi caso pasa algo similar, hay una persona que apreciamos claro esta, ella es de Ecuador pero es lis-ti-si-ma y nos quita todos los creditos a nosotros que a veces estudiamos y a veces no, no se desvela, no va a fiestas, y no tarda mas de 1/2 hora en comer, si es cierto que nos quita creditos con los profes,,, pero rogamos el día en que ya no tome la clase con nosotros para ser los listos de la clase... jejeje No por envidia sino para subir el promedio... Pero de cualquier forma la apreciamos a la chica...

Anaís Sandiego dijo...

Selene: eso es justo alo que me refería... jeje.... ojalá se cambie de clase ;)

Moni dijo...

Anaís, siempre tenemos alguien en quién reflejamos ese némesis que dices, le va bien en prácticamente todo, y es verdad sentimos envidia, porque pensmaos que lo que tiene esa persona nosotros no la tenemos, pero suele resultar que al final nadie tiene esa vida perfecta que creemos, así que vive la tuya, aprovecha tus momentos porque cada uno mejor o peor tiene su historia-aunque a veces deseemos un poquito esa otra...

Un beso preciosa

Anaís Sandiego dijo...

Moni: así es. Yo sé que tengo cosas también por las que sentirme feliz (y lo hago!). Un abrazo inmenso, Moni.

Kuky dijo...

Ojo! la perfección es enemiga de lo bueno, y talvez, detráS de esa cáscara perfecta, se esconden miles de amarguras, manías, y penas ocultadas. Talvez no, pero yo cada vez que he admirado la vida de alguien, hasta el punto de envidiarla, he terminado dándome cuenta de que no todo es tan lindo como se ve.
saludos!

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